
Los datos oficiales presentados por la Oficina Central de Estadísticas del Estado revelaron que el producto interno bruto de Israel experimentó una reducción del 3,3 por ciento en términos anuales durante el primer trimestre de 2026 en comparación con el período inmediato anterior. Este indicador financiero marca un freno en la evolución económica de la nación, que venía de registrar una expansión del 2,9 por ciento en el último trimestre de 2025 y de sostener una dinámica positiva a lo largo de todo ese año.
El informe estadístico detalla que el sector corporativo sufrió una contracción anualizada del 3,1 por ciento en el mismo lapso, una cifra que contrasta con el incremento del 5,4 por ciento obtenido previamente. Asimismo, las variables vinculadas al consumo de la población marcaron un retroceso del 4,7 por ciento, profundizando el signo negativo del 4,6 por ciento que ya se había verificado en las mediciones del ciclo precedente.
Las autoridades técnicas adjudicaron de manera directa este retroceso generalizado a las consecuencias derivadas del enfrentamiento armado con Irán. El conflicto bélico se extendió formalmente desde el 28 de febrero hasta el establecimiento de un acuerdo de cese al fuego alcanzado el pasado 8 de abril, afectando la normalidad del funcionamiento productivo e industrial durante gran parte del trimestre analizado.
De acuerdo con las evaluaciones de diversos especialistas del área, el comportamiento del entramado comercial e industrial se vio severamente condicionado por la masiva movilización de ciudadanos incorporados como reservistas al Ejército. A este factor de retiro de mano de obra del mercado se le sumó el aislamiento preventivo de la mayoría de los habitantes civiles, quienes optaron por permanecer en el interior de sus hogares a lo largo del período que duraron las acciones militares.